La diseñadora belga Véronique Branquinho apuesat por las camisas blancas, chaquetas masculinas y pantalones rectos. Pero sea como sea, lo que no falta es la feminidad en sus prendas pese a estar inspiradas en la sastrería masculina.
Los tejidos tecnológicos, denim o lino se combinan con transparencias y colores relajantes, azul o caqui, y estampados en cuadros Vichy. Por otra parte, los estampados más selváticos se dejan ver en vestidos de seda que se ciñen al cuerpo junto con cinturones finos de cuero.
El desfile acaba con un negro absoluto que sigue aportando coherencia y estilo a la colección.










Puedes enlazar este post desde tu blog usando el enlace de trackback.