Olivier Theyskens crea para Nina Ricci una colección cargada de romanticismo pero con notas de sensualidad para vestir a una mujer más sexy.
Durante la colección se ven vestidos vaporosos de seda más cortos por delante, de manera que dejan al aire las piernas, y con con cola. Balmain había sido el primero en presentar este recurso durante este evento.
Pero quizás el romanticismo puro llega a través de chaquetas de cuello cerrado y diseño biker con solapa que dejan atrás el look motero para abrir paso a mangas abullonadas. Todo como si en una obra de teatro se encontraran. Los estampados se rinden a los azules, grises desteñidos, arenas, lilas y malvas.
Los complementos se componene de bolsos y accesorios acompañados de sandalias discretas al estilo peep toe con tacón de aguja y finas pulseras.








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