Maurizio Pecoraro apuesta por la variedad de piezas en tonos predominantemente verdes y grises. De esta manera, juega con la variedad de escotes, desde la asimetría a las mangas voluminosas. Además, los vestidos se adornan con superposiciones de piedras.
La monotonía se ha roto con estampados de lunares y faldas tubo de talle alto. Los complementos destacan por los pendientes de pequeños círculos, quizás a conjunto con el estampado de lunares. También se han visto pulseras grandes, en forma de circunferencia y de material plástico. Los bolsos se llevan grandes, incluso los de mano.







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