Pureza en los colores. Partiendo de esta premisa, la firma Jil Sander juega con las prendas con pocas variaciones en los tonos, desde el negro hasta el blanco a través de alguna pincelada de azul.
En cuanto a las prendas, destacar los flecos, que se apoderan de vestidos por la rodilla acompañados de asimetrías que dejan ver las piernas de las modelos. Los escotes van del pico al cuello de barco.
Las prendas sueltas y los monoshorts han intentado romper la monotonía en un desfile quizás demasiado escueto.













Puedes enlazar este post desde tu blog usando el enlace de trackback.