Javier Larraínzar presenta una colección clásica, protagonizada por los tonos verde lima para el día, con vestidos cóctel, y el blanco y el negro para los vestidos de noche.

El vestido, estrella del desfile, ha seguido una inspiración años 50, marcando la cintura y haciendo alguna modificación con vestidos florales con un guiño que podríamos considerar de la época de los años 70.

Junto a esta prenda, encontramos también los pantalones y abrigos, incluyendo detalles de pasamanería y pedrería.

Pocas sorpresas, corrección, clasicismo… Así es la propuesta de Javier Larraínzar para primavera-verano 2010, ideal para quienes quieren llevar el color de moda con el corte de siempre.

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