No es algo raro que las celebrities modifiquen los diseños de las colecciones más codiciadas para adaptarlos a sus curvas, consiguiendo así un resultado perfecto. Alguien que lo ha hecho últimamente es Helena Christensen con un vestido de la colección primavera-verano 2010 de Marchesa.

Como vemos, el vestido ha pasado de largo a corto, convirtiéndolo en un little black dress muy original gracias a las muestras de flores en color blanco, creando contraste. De esta forma, ha conseguido mantener la creación de la firma pero adaptada a su estilo personal. ¿Qué os parece el resultado?

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