La propuesta de Carolina herrera ha encontrado su inspiración esta vez en el siglo XVIII, creando una colección muy femenina, característica que define ya todas sus propuetas.
En su trabajo destacan las cinturas marcadas, los pantalones pitillo y las faldas de tubo. Vemos también tejidos superpuestos, seda, punto jacquard con reflejos, ante, encajes y motivos florales -tendencia que ya se ha visto en durante este invierno- en hilo recortado.
En cromática se han visto de nuevo colores metalizados, aunque también hemos visto colores tan potentes como el azul eléctrico y el rosa, o tonos menos llamativos como el gris o el ocre y el granate.
Los vestidos largos no han tenido mucho protagonismo durante este desfile, pese que suelen ser un punto fuerte de la marca. Sin embargo, lo que hemos visto es, como siempre, espectacular.













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